REGRESAR
PENSAMIENTO AUTONOMOar1.jpg
Es muy importante tener un pensamiento autónomo, ético y luchar por tus valores, e ideales ya que lo que define a una persona es la capacidad de pensar por uno mismo, ya que todos parecen pensar igual, vestimos igual o parecido y incluso no nos damos cuenta pero estamos manipulados en mucho casos por los medios de comunicación que nos convierten en consumidores ya que es lo que necesitan,es muy importante tener un pensamiento autónomo, cuestionarse cosas, luchar por nuestras propias ideas. Por combatir las injusticias y tratar de combatir los dogmatismos de todo tipo, tener un pensamiento crítico es pensar por ti, luchar cada día por la libertad de expresión, por el respeto a los derechos humanos, por conseguir otro mundo donde importen las personas y no el capital, parece que solo importa el pensamiento políticamentecorrecto de dejarse ir, ser manipulado tanto por los medios de comunicación como por los políticos neoliberales que nos venden la moto y son los profetas del miedo, tratando de coartar libertades individuales, tanto a la hora de pensar como imponiendo sus valores de individualismo, falta de solidaridad con el prójimo, racismo, xenofobia, uniformismo de conciencias,competitividad, meritocracia, jerarquía. Personas que piensen por si mismas, que combata las injusticias, que luche por la defensa de los derechos humanos y la democracia, cada día en el mundo se producen muertes de seres indefensos, víctimas de guerras, hambre, terrorismo,enfermedades o por falta de una buena sanidad, ya está bien de mirar para otro lado, es hora de revelarse y dejar de ser como un maniquí en un escaparate, es hora de pasar a la acción, de tener ética personal, defender al indefenso, al desposeído, al pobre, al inmigrante, esa es la única manera de luchar por conseguir un mundo más justo e igualitario, principios de toda persona humana y que tenga moral.
l intentar definir qué es la autonomía nos vemos pronto atrapados sin saber qué fronteras marcar, qué límites, qué prácticas señalar. Pregunta: ¿Qué es la autonomía? Difícil contestar. ¿La autonomía es una idea? ¿la autonomía es una practica? ¿la autonomía es un tipo de organización? ¿la autonomía es algo difuso? La autonomía somos todos. Definir la autonomía se escapa a nuestras posibilidades porque la autonomía tiene la fuerza de aquello que no logra ser nunca del todo, de lo que siempre se mueve y jamás termina (proceso continuo), jamás diremos "hasta aquí". La autonomía es algo indefinible y sin embargo existe y la vivimos, la olemos, la encarcelan, la reprimen De lo que se trata entonces es de señalar algunos puntos a partir de los cuales podamos identificar en que consiste la autonomía. Pero estos puntos no agotan el ser de la autonomía, no logran fijarla, establecerla en suelo estable, porque ella siempre gira, inabarcable, infinita, absoluta. Definirla definitivamente es matarla, contentémonos con seguir sus huellas.
  1. La consolidación de este movimiento de la autonomía obrera, de esta multitud de comportamientos, deseos, significados, actos, discursos, lenguajes y latidos que se reivindican abiertamente de lo autónomo, su desarrollo y sus características más peculiares fueron fruto de su época, de su contexto. La autonomía obrera sin duda podría haber sido muchas cosas y sin embargo fue (y es) lo que fue (y es, y no es). Y lo que fue, fue coherente con los cambios que se estaban produciendo en el mundo durante la segunda mitad del siglo XX. Apurando la cuestión, la autonomía no fue más que la reactualización del viejo proyecto revolucionario propio de la modernidad en un contexto transformado profundamente. La autonomía consistió en una relectura del mundo y en un intento coherente de llevar a cabo en ella la transformación social. En el centro de esta relectura estuvo la comprensión de los cambios que se estaban produciendo en la organización del trabajo (fin del periodo fordista), de las formas y de los medios de producción, de los mecanismos de extracción 232.jpgde beneficios del capitalismo, etc. Todo ello confluye en un cambio en la configuración de los sujetos sociales protagonistas de la lucha de clases que llevó a un replanteamiento profundo de la forma de hacer política (en el mejor sentido del término y a falta de otro mejor).








REGRESAR
La autonomía lo que propone es tomar al comunismo como programa directo, como acto que está en la fuerza de las cosas. La revolución y el comunismo no pueden ser vistos como un mito, como un mañana paradisiaco que nunca llega, como un lugar estable y cerrado, ya definido, al que un día llegamos tomando palacios y de repente todos comunistas. El comunismo y la revolución son una práctica, un proceso indeterminado, abierto. La revolución como momento histórico definido y concreto, deja paso a la revuelta, discontinua, plural, dispersa. La revolución ya no se limita a la cuestión estratégica de la toma militar del poder (aunque esta no deje de tener aún importancia). «El comunismo no es una forma puramente negativa, no es una transición, es algo previo, es una posibilidad real, existente, negativa y antagónica, pero asimétrica, que vive en el interior del capitalismo». No es que la autonomía crea que por hacer centros sociales o cooperativas se está viviendo el comunismo o se haya hecho la revolución, lo único que señala es que este tipo de prácticas (el absentismo laboral, el robo en grandes almacenes, la insumisión cotidiana, la ocupación de casas,...) permiten crear formas de vida, comportamientos, subjetividades que chocan con el capitalismo y que son imprescindibles para la revolución, porque ésta ya no se reduce a un mero acto formal (¡queda abolida la propiedad!, ¡queda proclamada la república socialista!, ¡queda proclamada la igualdad entre mujeres y hombres! ), sino que es vívida como una postura existencial.